11/7/08

Que hacer con los Residuos Tecnologicos - Problema y Soluciones





Frente al grave problema de los residuos tecnológicos (e-waste o deshechos electrónicos). 
En cuyo contenido se encuentra metales pesados o tóxicos como el Plomo(Pb), Arsénico, Mercurio(Hg), Trióxido de antimonio, Selenio (Se), Cadmio(Cd), Cromo(Cr), Cobalto(Co), Cadmio(Cd), Zinc (Zn), Cobre(Cu) entre otros metales en menor medida. Asi mismo existen otros de gran valor económico como el Oro (Au), plata (Ag), platino (Pt), Paladio (Pd) que convierten a esta estos residuos electronicos (e-waste) en algo muy valioso que puede ser reciclado y comercializado como lo vienen haciendo enlos Estados Unidos (E.E.U.U) , la Union Europea (U.E), donde las mismas empresas que las comercializan se encargan de dicho proceso de reciclaje a pesar de que afirman que no es rentable.

Desde el año principios del siglo XXI se viene realizando la recuperación de oro (Au) y plata (Ag) de estos antiguos computadores personales.  Pero muchas veces este se realiza de una manera informal convirtiendo esta actividad en un alto costo para el medio ambiente pues muchos de los residuos tóxicos desechados del reciclaje son arrojados a los vertederos municipales o riveras de las cuencas que contaminan los ríos y el mar. 

Existe una campaña de GREENPEACE que debemos apoyar si queremos que esta situación cambie. 

Electrónicos: alta tecnología tóxica
Un niño chino se sienta entre un montón de cables y residuos electrónicos. Los niños pueden ser encontrados a menudo desmantelando este tipo de residuos. Éstos contienen muchas sustancias químicas tóxicas que pueden ser muy perjudiciales para la salud de niños y niñas.
Cada año se están consumiendo en el mundo más aparatos electrónicos. Esto ha causado una incremento vertiginoso de los residuos electrónicos (e-waste), residuos que, además, contienen sustancias químicas tóxicas y metales pesados que no pueden ser eliminados o reciclados de forma segura. Sin embargo, este problema puede ser evitado. Greenpeace está presionando a las principales empresas electrónicas para que cambien y para que se produzca así una inversión en la tendencia de crecimiento de los residuos electrónicos.
Cada año, cientos de miles de viejos ordenadores y teléfonos móviles son tirados en vertederos o incinerados. Miles más son exportados, a menudo ilegalmente, de Europa, EE.UU, Japón y otros países industrializados, a Asia y África. Allí, los trabajadores que desmantelan estos residuos, algunos de ellos niños y niñas, son expuestos a un cóctel de sustancias químicas tóxicas y venenosas.


La tasa de crecimiento de estas montañas de productos electrónicos obsoletos alcanzará dimensiones de crisis a no ser que las empresas de electrónica, que obtienen lucros elevados de la producción y venta de estos aparatos, asuman sus responsabilidades. Es posible hacer productos sin sustancias químicas peligrosas, duraderos, que pueden ser mejorados, reciclados, o eliminados de forma segura y que no acaben como residuos peligrosos en el patio de atrás de quienes ni siquiera disponen de la tecnología adecuada para gestionarlos.

Demandas de Greenpeace:
- Que se sustituyan de las sustancias más tóxicas de los productos y procesos de producción.

- Que se ofrezca y promueva la recogida gratuita de todos los productos dondequiera que se comercialicen.
- Que se prohíba la exportación de residuos electrónicos a países en vías de desarrollo y que se aplique el Convenio de Basilea en los países que lo han firmado.
¿De qué están hechos los aparatos electrónicos?
Los aparatos electrónicos son una mezcla compleja de varias centenas de materiales. Un teléfono móvil, por ejemplo, contiene entre 500 y 1000 componentes. Mucho de éstos contienen metales pesados como el plomo, mercurio, cadmio y berilio y sustancias químicas peligrosas como los retardantes de llama bromados. El PVC, un plástico tóxico, también es utilizado con frecuencia.
Estas sustancias peligrosas causan una contaminación seria y hacen que los trabajadores estén expuestos a peligros tanto cuando se producen estos productos como cuando son eliminados. Es especialmente preocupante la exposición de niños y niñas y embarazadas al mercurio y al plomo, puesto que éstos metales pesados son muy tóxicos y pueden provocar daños serios en niños y niñas y en los nonatos, incluso cuando los niveles de exposición son bajos.
Más información sobre los peligros para la salud de las sustancias químicas presentes en los aparatos electrónicos: 

- Algunos retardantes de llama bromados, utilizados en las placas de circuito y en los revestimientos de plástico, no se degradan con facilidad y son bioacumulativos. Una exposición prolongada puede provocar trastornos en la capacidad de aprender y memorizar. También pueden interferir en las funciones de la tiroides y actuar como disruptores hormonales. La exposición a estas sustancias en vientre materno se ha relacionado con alteraciones en el comportamiento.
- Cerca de 1.000 toneladas de un retardante de llama bromado, conocido como TBBPA, fueron utilizadas para fabricar 674 millones de teléfonos móviles en 2004. Esta sustancia química se ha relacionado con efectos neurotóxicos. 
- Los tubos catódicos de los monitores vendidos en 2002 en todo el mundo contenían cerca de 10.000 toneladas de plomo. La exposición de niños y niñas al plomo puede causar trastornos en el desarrollo intelectual y en los adultos puede causar trastornos en el sistema nervioso, sanguíneo y reproductor. 
- El cadmio, utilizado en las baterías recargables de los ordenadores, contactos y interruptores y en los tubos catódicos antiguos, se puede bioacumular en el medio ambiente y es muy tóxico. El cadmio afecta principalmente a los riñones y huesos.
- El mercurio, utilizado en los sistemas de iluminación de las pantallas planas, puede causar daños en el cerebro y en el sistema nervioso central, en particular cuando la exposición se verifica durante las primeras fases de desarrollo.
Compuestos del cromo hexavalente, utilizados en la producción de los bastidores metálicos, son muy tóxicos y provocan cáncer en los seres humanos. 
- El PVC es un plástico clorado utilizado en algunos aparatos electrónicos y como aislamiento de alambres y cables eléctricos. Cuando el PVC es producido o incinerado (o sencillamente quemado) son emitidas dioxinas y furanos. Estos compuestos químicos son muy persistentes en el medio ambiente y muchos de ellos son tóxicos incluso a bajas concentraciones. Las dioxinas se han caracterizado como uno de los tóxicos químicos "artificiales y más potentes" jamás estudiados.

¿Donde acaban los residuos electrónicos?
Residuos electrónicos en Guangdong, China. Más de 4.000 toneladas de residuos electrónicos tóxicos son desechados cada hora. Grandes cantidades de estos residuos son exportados con frecuencia, y muchas veces ilegalmente, de Europa, EE UU y Japón a países dónde las leyes para proteger a los trabajadores y al medio ambiente son inadecuadas o no se cumplen.
Muchos de los viejos aparatos electrónicos acumulan polvo en almacenes a la espera de ser reutilizados, reciclados o, sencillamente, tirados. La Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés) de los EE.UU. estima que más de tres cuartas partes de los ordenadores vendidos en los EE.UU están almacenados en trasteros y armarios. Cuando los tiren, terminarán en los vertederos o en las incineradoras o, más recientemente, exportados a Asia y otros países en vías de desarrollo.
Vertederos: según la EPA de los EE.UU., en 2000 más de 4,6 millones de toneladas de residuos electrónicos han acabado en los vertederos de EE.UU. Las sustancias químicas tóxicas presentes en los aparatos electrónicos con el tiempo pueden ser lixiviadas a la tierra o liberadas a la atmósfera, provocando impactos graves tanto en el medio ambiente como en las comunidades vecinas. En muchos países europeos se han adoptado legislaciones para prevenir que los residuos electrónicos acaben en los vertederos debido a la peligrosidad inherente. Sin embargo, esta práctica sigue siendo común en muchos otros países. En Hong Kong, por ejemplo, se estima que entre el 10 y el 20% de los ordenadores desechados terminan sus días en los vertederos.


Incineradoras: éstas liberan al aire y en las cenizas metales pesados tales como el plomo, cadmio y mercurio. El mercurio liberado a la atmósfera se puede bioacumular en la cadena alimentaria, en especial en el pescado (la vía de exposición más importante para las personas en general). Si los productos contienen el plástico PVC también se liberan dioxinas y furanos, compuestos químicos muy tóxicos. Los retardantes de llama bromados dan lugar a dioxinas y furanos bromados cuando se incineran los residuos electrónicos.
 
Reutilización: es una de las mejores formas para aumentar la vida útil de los productos. Muchos de los productos viejos son exportados para países en vías de desarrollo. Aunque los beneficios de reutilizar los aparatos electrónicos de esta forma son evidentes, esta práctica está a provocar problemas graves pues éstos viejos aparatos, después de un corto período, son tirados en “vertederos” que no tienen las condiciones adecuadas y necesarias para gestionar residuos peligrosos.

Reciclaje: aunque el reciclaje puede ser una buena forma de reutilizar los materiales de un producto, las sustancias químicas peligrosas presentes en los residuos electrónicos pueden dañar la salud de quienes trabajan directamente con los residuos, tal como a las comunidades vecinas y al medio ambiente.

En los países desarrollados, el reciclaje de los aparatos electrónicos tiene lugar en plantas específicas para el reciclado de éstos productos bajo estrictas condiciones. En muchos estados de EE.UU., por ejemplo, los plásticos presentes en los residuos electrónicos no son reciclados para evitar la liberación de dioxinas y furanos bromados a la atmósfera. Sin embargo, en los países en vías de desarrollo no existe este tipo de control. El reciclaje es efectuado manualmente en parques de chatarra sin las mínimas condiciones, normalmente y lamentablemente por niños y niñas.

Exportación: los residuos electrónicos son exportados con frecuencia de los países desarrollados a los países en vías de desarrollo, muchas veces violando leyes internacionales. Se concluyó, después de efectuar inspecciones en 18 puertos europeos durante 2005, que el 47% de los residuos destinados a la exportación, incluyendo los electrónicos, era ilegal. Solamente en Reino Unido 23.000 toneladas métricas de residuos electrónicos, no declaradas o provenientes del mercado negro, fueron enviadas al Extremo Oriente, a países africanos, a India y China. Se estima que entre el 50 y el 80% de los residuos electrónicos recogidos para reciclar en EE.UU. acaban siendo exportados de esta forma. En EE.UU. esta práctica es legal puesto que no ha firmado el Convenio de Basilea.
China, en 2000, intentó prevenir este tipo de comercio prohibiendo la importación de residuos electrónicos. Sin embargo, hemos descubierto que estas leyes no están funcionado. Los residuos electrónicos siguen llegando a Guiya en la provincia de Guangdong, el principal basurero de productos electrónicos de China.
En India, también encontramos que el problema de los residuos electrónicos está creciendo. Solo en Deli existen 25.000 trabajadores en los vertederos donde se manipulan cada año entre 10.000 y 20.000 toneladas. Los ordenadores representan el 25% de estos residuos. Se han encontrado otros basureros de residuos electrónicos en las ciudades de Meerut, Ferozabad, Chennai, Bangalore y Mumbai. 
¿Cómo ha evolucionado el comercio?
En los años 90 los gobiernos europeos, Japón y algunos estados de los EE.UU. han puesto en marcha los sistemas de “reciclaje” de residuos electrónicos.
Sin embargo, muchos países no consiguieron gestionar la cantidad ingente de residuos electrónicos generados ni su inherente peligrosidad.
Como consecuencia, empezaron a exportar el problema a los países en vías de desarrollo dónde las leyes para proteger a los trabajadores y al medio ambiente son inadecuadas o no se cumplen. también es mucho más barato “reciclar” los residuos electrónicos en éstos países. Por ejemplo, el coste de reciclado de vidrio a vidrio de los monitores de ordenador en los EE.UU. es diez veces más caro que en China.
La demanda de residuos electrónicos empezó a crecer en Asia cuando en los vertederos se dieron cuenta que podían extraer materiales valiosos (cobre, hierro, silicio, níquel y oro) durante el proceso de reciclaje. Un teléfono móvil, por ejemplo, es 19% cobre y 8% hierro.

 Soluciones:
Greenpeace cree que los fabricantes de productos electrónicos, que se han beneficiado de la venta de los productos, deben asumir la total responsabilidad de sus productos, desde su producción hasta el final de sus vidas. Para prevenir una crisis de residuos electrónicos, los fabricantes deben diseñar productos electrónicos sin sustancias químicas peligrosas, con una vida útil más amplia, que se puedan reciclar con facilidad y seguridad y que no sean una fuente de exposición a sustancias peligrosas tanto para los trabajadores como para el medio ambiente.
Producción limpia: los fabricantes de productos electrónicos deben dejar de utilizar sustancias químicas peligrosas. En muchos casos ya existen alternativas más seguras. 

Recogida de productos: los contribuyentes no deben ser los que suporten el coste de reciclaje de los residuos electrónicos. Los fabricantes deben asumir la responsabilidad de sus productos durante todo su ciclo de vida y, cuando terminen su vida útil, deben responsabilizarse de su recogida ya sea para reutilización, reciclaje segura o eliminación. 

¿Qué puedes hacer tu?

 Apoya las empresas que fabrican productos respetuosos. Si pretendes comprar un producto mira primero nuestro “Ranking verde de electrónicos”. Piensa dos veces antes de comprar un nuevo aparato. ¿Realmente lo necesitas? ¿Él que tienes ya no te sirve? ¿Lo que vas a ganar con el nuevo aparato justifica que deseches el que tienes ahora?
- Devuelve tu viejo aparato al fabricante. ¡No lo tires a la basura, ni lo abandones en la calle!

Fuente: Greenpeace España